Capítulo III
Quincalleros, caldereros y mercheros: Los quinquis
“Yo estaba seguro de que Francisco no me delataría, porque era todo un hombre. Era un tío macho que se vestía por los pies.”
El Chinao
La declaración anterior la refiere A. González Serrano, a la sazón Jefe de la Brigada de Investigación Criminal de Sevilla durante la posguerra, y la recogen posteriormente Jesús de las Heras y Juan Villarín en su libro “La España de los quinquis”, quizás el mejor que existe sobre el tema.
[1] Amando de Miguel Autobiografía de los españoles Ed. Planeta, Barcelona 1997
[2] En este caso, culturales, pues, como veremos, los quinquis no se diferencian en otros aspectos.
[3] En el Buscón.
[4] En La España de los quinquis, se propone el número de 50.000 para cifrar la población de quinquis “según estimación policial”, y agrega a continuación que “otras fuentes privadas hablan de 200.000 individuos”.
[5] La lengua gitana o Romanó, sería la propia de todos los gitanos del mundo. De ella han surgido distintos dialectos, generalmente como variaciones regionales. Algunos, como nuestro Caló, mantienen buena parte de los términos originales en Romanó, pero utilizan la gramática y la grafía del idioma dominante en la región, en el caso del Caló, la castellana. Otros de los más importantes dialectos gitanos son el Sinto, Kalderash, Lavará y Manúsh.
[6] En concreto, en Miranda, pero no en Miranda de Ebro, como los sitúan por error algunos autores, entre otros León-Ignacio en su libro “Los quinquis”.
[7] Prefiero hablar de la Península, pues la frontera hispanoportuguesa ha sido la única habitualmente transitada por grupos de estas características.
[8] En su discurso de ingreso en al RAE, titulado “Retórica del periodismo”. Está recogido en el libro homónimo publicado por Espasa, en la colección Austral, en Madrid, 1985
[9] V.V.A.A. Los españoles pintados por sí mismos. Edición facsímil de la edición de 1.843. Editorial Dossat, Madrid 1994
[10] ÍDem
[11] Sólo debemos comparar el índice delictivo que presentan las capitales vascas con el resto de las ciudades españolas.
[12] Todo lo más, como merchero, que es su vocablo favorito para designarse a sí mismos.
[13] Muerto por la Guardia Civil en el verano de 1.907. Contaba 36 años de edad.
[14] José Santos Torres El bandolerismo en España Ed. Temas de hoy, Madrid 1995
[15] Jesús de las Heras y Juan Villarín La España de los quinquis Ed. Planeta. Barcelona, 1974
[16] Se refiere, lógicamente, al S.XIX
[17] Es la hipótesis que más consenso suscita en la actualidad.
[18] Todavía a mediados del S.XVIII, el marqués de la Ensenada, bajo el reinado de Fernando VI, promovió una de las persecuciones más violentas y sañudas contra los vagabundos en general y los gitanos en particular.
[19] Y sus equivalentes de Guipúzcoa del año 1.397
[20] Ordenanzas de Vizcaya de 1.394, recogidas por Mª del Coro Cillán Apalategui y Antonio Cillán Apalategui, en el Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, cuadernos 3 y 4. Museo de San Telmo, Donostia 1984
[21] Nos consta que, tanto gitanos como quinquis, han trabajado tradicionalmente en faenas agrícolas, pero sólo de modo ocasional, generalmente como temporeros estacionales en la recogida de frutas, en la vendimia, etc. Lo que nunca parecen haber hecho es cultivar la tierra.
[22] León Ignacio Los quinquis Ed. Bruguera Barcelona, 1976
[23] Archivo Municipal de Hernani. Fondo Municipal Histórico. Relaciones del Ayuntamiento. Relaciones con las autoridades civiles. Asuntos civiles.
[24] “De los varios grupos marginados que actualmente existen en Europa, los más antiguos son los caldereros y restañadores ambulantes, a los que en el Tirol llaman karners, jenichen en Francia y tinkers en Gran Bretaña. Asimismo, reciben otros nombres en los países escandinavos”. Ignacio León Los quinquis Ed. Bruguera Barcelona, 1976
[25] En este sentido, resulta singular el caso de los caldereros de Miranda, pues tenían un domicilio fijo, estaban censados y emprendían sus viajes de forma regular para vender sus mercancías, a cuyo término regresaban a su lugar de origen. Además, su actividad estaba regulada por las instituciones locales, con lo que constituían casi un gremio.
[26] Ralph Penny El habla pasiega: ensayo de dialectología montañesa Tamesis Books, Londres 1970
[27] El autor se refiere a los cómplices con este nombre, igual que en nuestros días.
[28] Iñaki Reguera La inquisición española en el País Vasco Editorial Txertoa, San Sebastián 1984
[29] Es curioso que, tanto gitanos como quinquis modernos, empleen con frecuencia el término “castellanos” para referirse precisamente a los payos, o a toda aquella persona ajena a su etnia.
[30] Archivo Real Chancillería Valladolid. Real Chancillería de Valladolid. Registro de Reales Ejecutorias. C 363/32
[31] Archivo Histórico Nacional (Madrid). Consejos Suprimidos. Consejo de Hacienda. Escribanía de Abuín. LEG 34316/ EXP.11
[32] A lo largo de este libro, de todas formas, ya estamos viendo cómo a casi todos los pueblos marginados –con la excepción lógica de los judíos- se les atribuye origen morisco: Agotes, vaqueiros, pasiegos o maragatos serían, para muchos autores, descendientes de moros.
[33] V.V.A.A. Los españoles pintados por sí mismos. Edición facsímil de la edición de 1.843. Editorial Dossat, Madrid 1994
[34] Ídem
[35] Ídem
[36] Jesús de las Heras y Juan Villarín. La España de los quinquis. Ed. Planeta, Barcelona 1974
[37] C.J.Cela A Vueltas con España Seminarios y Ediciones, Madrid 1973
[38] Este fue el gran actor español que, en uno de sus papeles más recordados, inmortalizó al “tonto” del timo conocido como “La estampita”.
[39] Los mercheros, en sus uniones sentimentales, no suelen hablar de casarse ni de amancebarse, sino más bien de juntarse.
[40] Jesús de las Heras y Juan Villarín. La España de los quinquis. Ed. Planeta, Barcelona 1974
[41] Amando de Miguel Autobiografía de los españoles Ed. Planeta, Barcelona 1997
[42] Mucho menos étnico, como a veces se pretende.
[43] Mejor dicho los que tuvieron, aunque ahora se intente recuperarla.
[44] Es difícil precisar si con “romana” quiere decir romance o latina, o se refiere a una lengua romaní o gitana.
[45] María del Carmen Aguirre Los agotes Editado por la Diputación Foral de Navarra, Pamplona 1987
[46] Las diferentes rutas norteñas del Camino de Santiago fueron recorridas por caldereros y buhoneros varios. Esto es algo natural, en su afán de buscar caminos que, además, podían ofrecerles algo de protección, así como núcleos de población donde ejercer su industria. Además, esta ruta norteña, ligada desde antiguo a la siderurgia, era el lugar ideal para encontrar material, que luego pudieran transformar en calderos u otros objetos metálicos. La Cornisa era la auténtica “ruta del metal”, especialmente el País Vasco y Asturias, que son los lugares donde más presencia de caldereros encontramos desde antiguo.
[47] Cuando utilizo los términos “jerga”, “argot” u otros similares, no lo hago en sentido peyorativo, ni pretendo restarle valor idiomático. Tengo siempre presente que las jergas constituyen siempre el inicio de los idiomas, del mismo modo que el castellano, al igual que el resto de las lenguas romances, también fue una jerga en origen.
[48] Dejando aparte los varios volúmenes que recogen jergas populares publicados en España, algunos muy apartados en el tiempo, constatamos la existencia de este habla popular en todos los escritores costumbristas que este país ha dado. Pero, sobre todo, contamos con dos fuentes de lujo, y me refiero a Quevedo y a Valle. Con su finísimo oído, recogieron términos populares de su época que, transcurrido el tiempo, nos siguen sonando tan modernos como sumergidos y, para muchos recatados oídos, inaceptables.
[49] Lo recoge Valle en “La Corte de los milagros”.
[50] Este vocabulario se halla en el mismo tomo, tras su Diccionario Gitano, que da nombre al libro. Maria José Llorens Diccionario Gitano Ed. A.L. Mateos, Barcelona 1984